El rendimiento del bono gubernamental canadiense a 10 años se mantuvo estable en el 3,44% en julio, ya que la caída de los precios del petróleo y unos datos de empleo en Estados Unidos más débiles de lo previsto reforzaron las expectativas de una postura de política monetaria más acomodaticia. Los precios del crudo se mantuvieron cerca de los niveles previos al conflicto en medio del optimismo sobre los esfuerzos de paz entre Estados Unidos e Irán, lo que alivió los temores de una inflación impulsada por la energía y reforzó la idea de que el Bank of Canada (BoC) mantendrá sin cambios las tasas de interés si la desinflación continúa.
Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos norteamericanos se vieron sometidos a presiones bajistas después de que las débiles cifras del mercado laboral estadounidense moderaran las expectativas de una subida de tasas a corto plazo por parte de la Federal Reserve. La incertidumbre en torno a los esfuerzos por renegociar el USMCA lastró aún más las perspectivas económicas de Canadá, reduciendo las probabilidades de un endurecimiento adicional por parte del BoC.
Mientras tanto, los indicadores preferidos de inflación subyacente del BoC se mantuvieron cerca del objetivo del 2% en mayo, incluso frente a unos precios de la energía más elevados. Esto respaldó la evaluación de que el impacto inflacionario del conflicto con Irán probablemente será transitorio.