Los futuros del cobre se mantuvieron por encima de los 6,30 dólares por libra el lunes, estabilizándose tras las fuertes oscilaciones de la semana pasada, a medida que la relajación de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio mejoró el apetito por el riesgo. Estados Unidos e Irán detuvieron los ataques mutuos durante el fin de semana en medio de renovados esfuerzos diplomáticos, y se informó que el presidente Donald Trump mostró disposición a reanudar las conversaciones de paz. La fuerte caída de los precios del petróleo mejoró aún más el sentimiento al moderar las preocupaciones inflacionarias y suavizar las expectativas de mayores tasas de interés.
Al mismo tiempo, el cobre siguió respaldado por unas sólidas perspectivas de demanda a largo plazo, apuntaladas por la transición global hacia tecnologías de energía limpia y el rápido desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial. En el plano de la oferta, las señales de escasez a corto plazo en China, el mayor consumidor de cobre del mundo, ofrecieron un apoyo adicional a los precios, mientras que las fuertes tormentas en Chile, un importante país productor, incrementaron el riesgo de interrupciones en la producción de cobre.