El baht tailandés amplió su caída hasta alrededor de 33,8 por dólar a finales de julio, marcando su nivel más débil desde abril de 2025, ya que las expectativas de una postura de política monetaria más flexible y los persistentes desafíos internos presionaron a la moneda. El Bank of Thailand mantuvo sin cambios su tasa de referencia en 1% en junio para apoyar una recuperación económica desigual, y los funcionarios indicaron que la política monetaria seguiría siendo acomodaticia mientras el crecimiento continúe por debajo de su potencial.
La moderación de la inflación ha dado a los responsables de política económica un margen adicional para mantener condiciones de apoyo. La inflación anual de los precios al consumidor se desaceleró al 2,42% en junio desde el 2,79% en mayo, manteniéndose cómodamente dentro del rango objetivo del 1%‑3% del BOT. Al mismo tiempo, la débil demanda interna, el elevado endeudamiento de los hogares y el lento crecimiento del crédito siguen lastrando el impulso económico.
Los factores externos han añadido más presión. El aumento de los precios del petróleo en medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio ha pesado aún más sobre el baht, ya que la fuerte dependencia de Tailandia de las importaciones de energía ha incrementado la preocupación por mayores costos de importación y un posible deterioro del balance externo.