El peso mexicano se apreció hasta alrededor de 17.48 por dólar estadounidense a finales de julio, fortaleciéndose desde los 17.52 registrados a inicios de mes, mientras los inversionistas evaluaban la posición comercial de México con Estados Unidos como relativamente favorable. Esto ocurrió después de que Washington anunciara nuevos aranceles de entre 10% y 12.5% sobre las importaciones procedentes de aproximadamente 60 economías.
Con las nuevas medidas, las importaciones mexicanas que no califiquen para un trato preferencial en el marco del USMCA enfrentarán un arancel de 10%. Sin embargo, los bienes que cumplan con las reglas de origen del USMCA seguirán exentos, lo que preserva el acceso preferencial de México al mercado estadounidense. También se mantienen las exenciones ya existentes para los productos que ya están sujetos a aranceles sectoriales específicos, incluidos los automóviles, el acero, el aluminio y los productos farmacéuticos.
México fue incluido entre los países sujetos al arancel mínimo del 10%, mientras que muchas economías sin acuerdos comerciales con Estados Unidos enfrentarán gravámenes de 12.5%. Esta diferencia ayuda a mantener la ventaja competitiva de México frente a varios competidores en exportación. El peso también recibió apoyo adicional por el retroceso de los precios de la energía a nivel global.