El índice del dólar estadounidense cayó por debajo de 99,6 el viernes, acercándose al mínimo de dos meses de 95,53 alcanzado el 7 de agosto, ya que los últimos datos económicos moderaron las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. El grupo de control de ventas minoristas registró un descenso inesperado en julio, poniendo en duda la narrativa de una sólida resiliencia del consumidor estadounidense, incluso si factores estacionales volátiles pudieran haber distorsionado la cifra.
Los datos se conocieron después de lecturas más débiles de la inflación de productores y consumidores para el mismo período, lo que redujo la percepción de urgencia de que la Fed suba los tipos en su reunión de septiembre. No obstante, los inversores extranjeros han mantenido una posición relativamente infraponderada en Treasuries estadounidenses de largo plazo en comparación con principios de año, en medio de la preocupación de que unos indicadores de precios elevados y lo que se percibe como complacencia de la Fed frente a la inflación puedan consolidar una inflación más alta a largo plazo.
Bajo esta presión, el índice del dólar (DXY) se mantuvo cerca de sus recientes mínimos después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos concluyera una intervención cambiaria conjunta con Tokio destinada a respaldar al yen.