El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años se mantuvo alrededor del 4,65% el viernes, consolidando su reciente descenso, ya que unos datos de inflación más débiles de lo esperado llevaron a los inversores a reducir sus expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal en septiembre. Los datos publicados el jueves mostraron que los precios a la producción en Estados Unidos se mantuvieron sin cambios en julio, reforzando el moderado informe del IPC del miércoles e indicando que las presiones inflacionarias siguen contenidas. Esto ha aliviado la presión inmediata sobre la Fed para endurecer la política monetaria, y los mercados ahora asignan aproximadamente una probabilidad del 35% a un aumento de 25 puntos básicos en septiembre, frente a alrededor del 55% de hace una semana. Las cifras también sugieren que el impacto inflacionario inicial del conflicto en Oriente Medio y de los precios más altos de la energía podría estar perdiendo fuerza. No obstante, la incertidumbre en torno a los esfuerzos por poner fin al conflicto y reabrir el Estrecho de Ormuz sigue siendo un riesgo significativo para las perspectivas de inflación.