El índice Total Activity del S&P Global Germany Construction PMI repuntó con fuerza hasta 48,7 en agosto desde 42,1 en julio, alcanzando un máximo de ocho meses y señalando la desaceleración más suave de la actividad desde que comenzó la recesión a principios de año. La mejora general estuvo impulsada principalmente por la construcción comercial, donde la actividad aumentó por primera vez en más de un año, mientras que la caída en la edificación residencial se moderó de forma notable.
La confianza empresarial también mejoró de forma moderada. Sin embargo, la ingeniería civil volvió a entrar en contracción tras una ligera expansión en julio, y los nuevos pedidos siguieron disminuyendo, ya que los precios elevados y el mayor coste de financiación frenaron la demanda. El empleo cayó por séptimo mes consecutivo, y el ritmo de destrucción de puestos de trabajo se aceleró hasta su nivel más rápido desde abril.
La inflación de los costes de los insumos repuntó por primera vez en cuatro meses, revirtiendo el mínimo de cinco meses registrado en julio, y los plazos de entrega de los proveedores volvieron a alargarse. De cara al futuro, las empresas constructoras siguieron siendo pesimistas, señalando la debilidad en la entrada de nuevos pedidos, los costes persistentemente elevados, la presión sobre las rentas y el aumento de los riesgos vinculados al conflicto en Oriente Medio.