El dólar australiano superó los 0,72 dólares y alcanzó un máximo de cuatro meses, respaldado por el aumento de las expectativas de una subida de tipos de interés en el corto plazo y por la debilidad del dólar estadounidense. El billete verde retrocedió después de que el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, indicara que apoyaría mantener los tipos sin cambios si las presiones inflacionarias continúan moderándose, lo que llevó a los inversores a recortar sus expectativas de una subida de tipos de la Fed a finales de este mes. Ahora, los participantes del mercado centran su atención en los datos de empleo de Estados Unidos que se publican hoy más tarde, en busca de nuevas señales sobre la trayectoria de la política de la Fed.
En Australia, unos datos de PIB del segundo trimestre más sólidos han reforzado las expectativas de que el Reserve Bank of Australia pueda reanudar las subidas tras tres incrementos de tipos a comienzos de este año. La cotización en los mercados refleja ahora una probabilidad del 58% de una subida este mes, frente al 49% anterior, mientras que un incremento en noviembre ya está totalmente descontado. Los swaps de tipos de interés también apuntan a otros 40 puntos básicos de endurecimiento el año que viene, el equivalente aproximado a una subida y media de tipos. Las perspectivas restrictivas se han visto reforzadas además por el recrudecimiento del conflicto en el Golfo, que ha impulsado al alza los precios del petróleo y avivado las preocupaciones inflacionarias.