El Ibovespa cerró la sesión del jueves prácticamente sin cambios, en 185.188 puntos, poniendo fin a una racha de 11 jornadas consecutivas al alza. El índice había llegado a subir cerca de un 2% en la apertura, pero las ganancias se desvanecieron a medida que los inversores decidieron realizar beneficios. El reciente rally había estado respaldado por encuestas electorales que mostraban al presidente Lula recortando la distancia frente a Flávio Bolsonaro, a quien el mercado percibe como más fiscalmente conservador, en un contexto de tipos de interés elevados y una actividad empresarial contenida. Los inversores aguardaban una nueva encuesta de Datafolha prevista para la tarde del jueves.
En el frente macroeconómico, los últimos datos apuntaron a una segunda contracción mensual consecutiva en la actividad del sector privado, aunque la caída fue más suave que en el mes anterior. La actividad de servicios mostró un leve repunte, lo que sugiere que las condiciones de demanda comienzan a estabilizarse.
En el ámbito corporativo, los grandes bancos ayudaron a amortiguar el desempeño del índice: Itaú avanzó un 1,2%, Santander subió un 1,7% y Banco do Brasil sumó un 0,8%. Embraer ganó un 1,5% tras anunciar una combinación de negocios enfocada en ciberseguridad con SPX Capital. CSN saltó un 6,7% después de conocerse el cambio de CEO. En el lado negativo, Vale retrocedió un 2,9% y Petrobras cayó un 1,3%.