La libra esterlina se estabilizó en torno a 1,35 dólares, poniendo fin a su reciente caída y negociándose cerca de su mínimo de dos semanas, ya que un fuerte repunte del yen lastró al dólar estadounidense y la moderación de los precios del petróleo ofreció cierto apoyo. El yen se fortaleció ante el aumento de las expectativas de una subida de tipos por parte del Bank of Japan y la posibilidad de una intervención oficial, lo que provocó una debilidad generalizada del dólar.
Al mismo tiempo, el Brent retrocedió desde máximos de seis semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señalara que la renovada campaña militar estadounidense en Irán no se prolongaría.
Aun así, la libra esterlina sigue bajo presión en medio de persistentes preocupaciones por una inflación impulsada por la energía, unos tipos de interés más altos y las perspectivas fiscales del Reino Unido, a pesar de los intentos del primer ministro Andy Burnham de tranquilizar a los inversores sobre el compromiso del gobierno con la disciplina fiscal. Los mercados ya descuentan plenamente una subida de tipos del Bank of England antes de fin de año, con un nuevo incremento previsto para marzo de 2027.