
La Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA) ha publicado recientemente sus perspectivas para los mercados energéticos hasta 2050. El documento resultó ser completo e informativo, aunque el pronóstico no es alentador. Sin embargo, también hay motivos para ser optimistas.
Los analistas hacen hincapié que no tiene sentido esperar una recuperación de la demanda y el consumo en un futuro próximo. Según sus cálculos, el consumo de energía volverá a los niveles anteriores a la crisis en al menos 10 años si no interfieren factores negativos. "Tomará un tiempo para que el sector energético alcance su nueva 'normalidad'. La pandemia desencadenó un impacto histórico en la demanda de energía, que condujo a menores emisiones de gases de efecto invernadero, disminuciones en la producción de energía y, a veces, precios volátiles de las materias primas en 2020", señala el informe. La pandemia de coronavirus ya ha provocado pérdidas irreparables en el mercado mundial del petróleo. Si los países reintroducen confinamientos a nivel nacional, los niveles de consumo se recuperarán solo en 2050.
Ante estas desoladas declaraciones, existen algunos comentarios que impulsan el sentimiento optimista. Por ejemplo, los expertos creen que el precio del petróleo puede dispararse. Para 2050, puede subir al nivel de $173 por barril, que será el precio más alto de la historia. En un escenario positivo, el petróleo costará $95, mientras que, en un escenario negativo, su precio ascenderá a solo $48.
Otra razón de la fuerte caída del costo de las materias primas podría ser el endurecimiento de la política de carbono en los países desarrollados, incluido Estados Unidos. El país planea reducir radicalmente la demanda de petróleo para 2050 con el fin de combatir el calentamiento global.
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