
Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, los países técnicamente más avanzados del mundo, ahora están tratando de encontrar un enfoque común en el tema de los semiconductores.
Esta iniciativa viene de Estados Unidos, o más bien del presidente Joe Biden, quien recientemente visitó Asia. Una de las principales escalas en la gira asiática de Biden fue una fábrica de Samsung en Corea del Sur, que el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, considera un epicentro mundial de la industria de semiconductores de vanguardia. Suk-yeol cree que estos pequeños chips son la clave para la era del nuevo desarrollo tecnológico. De hecho, los semiconductores ahora son una parte integral de todo, desde automóviles hasta electrodomésticos. Ya juegan un papel importante en el desarrollo de la inteligencia artificial y las tecnologías cuánticas.
Al mismo tiempo, la secretaria de Comercio de EE.UU., Gina Raimondo, se reunió con su colega japonés Koichi Hagiuda en Tokio para discutir la cooperación en áreas como semiconductores y exportaciones. Japón y Corea del Sur son aliados estadounidenses desde hace mucho tiempo. Sin embargo, los dos países tienen lazos de exportación más fuertes con China que con los Estados Unidos. Para abordar esta deficiencia y seguir siendo una fuerza líder en Asia, la administración de Biden reconoce la necesidad de aumentar la importancia económica de su país en la región.
En Tokio, Biden anunció el nuevo Marco Económico del Indopacífico, una nueva asociación que promoverá y facilitará el comercio de altos estándares, gobernará la economía digital y mejorará la capacidad de recuperación de la cadena de suministro.
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