
Alemania es muy consciente del hecho de que su rechazo del gas ruso le costará muy caro. De hecho, estimaciones recientes mostraron que Alemania necesitaría alrededor de 1 billón de euros para reemplazar el gas ruso. El economista alemán Jens Ehrhardt está seguro de que 1 billón de euros es el precio que Alemania pagará por la transición del suministro de gas ruso. El experto advierte que Alemania tiene tiempos difíciles por delante, ya que las consecuencias de las sanciones rusas y el riesgo de reducción del suministro de gas la golpearán con fuerza. “La alta inflación, la crisis geopolítica y los altos niveles de deuda son un lastre. Lo sentiremos en Alemania”, dice. Jens Ehrhardt explica que Alemania no podrá reemplazar el gas ruso barato a corto plazo. Esto significa que en los próximos cuatro años, el país se hará mucho daño al imponer sanciones a Rusia. “Ampliar la capacidad de recepción de gas licuado nos costará un billón de euros, según algunas estimaciones”, reitera el experto. Posteriormente, esto puede conducir a mayores costos de producción que harán que las industrias en Alemania sean “más caras y, por lo tanto, menos competitivas”. Notablemente, Ehrhardt no es el único que sostiene este punto de vista. En mayo, Leonhard Birnbaum, director ejecutivo de la empresa energética alemana E.ON, dijo que la prohibición del gas ruso sería catastrófica para la economía del país. Confía en que en caso de embargo de gas, Alemania “no tendrá ni acero ni industria química, las consecuencias serían dramáticas”.
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