
Los continuos confinamientos y conflictos comerciales no permiten que la economía china extienda sus alas. Los principales analistas rebajan sus previsiones para el PIB de China para todo 2022 y parece que seguirán más revisiones a la baja. Los expertos de Goldman Sachs y Nomura fueron los primeros en presentar sus sombríos pronósticos.
En esencia, la economía de China completará el año 2022 con un tibio crecimiento económico. Tanto Goldman Sachs como Nomura prevén una contracción en la producción económica nacional de la segunda economía mundial más grande. Goldman Sachs rebajó su previsión anual del PIB del 3,3% al 3%, mientras que Nomura recortó su previsión del 3,3% al 2,8%. Los expertos encontraron alguna prueba de que la economía china está perdiendo impulso a la luz de las métricas económicas oficiales de julio y en medio de breves crisis de suministro de energía durante el verano inesperadamente caluroso y seco. China está sufriendo la ola de calor más prolongada de las últimas décadas. El calor abrasador ejerce una gran presión sobre las centrales eléctricas y paraliza la actividad manufacturera en el país. Además, los analistas de ambos bancos de inversión señalaron otro resurgimiento del COVID-19 y la disminución de las inversiones en bienes raíces.
Nomura, con sus estimaciones más bajas del crecimiento del PIB de China, dijo que se espera que Pekín continúe con su política de tolerancia cero hacia el COVID-19 hasta marzo de 2023. Es probable que este punto de vista siga siendo un grave culpable para el sector inmobiliario. Otro factor que descarrila el ritmo normal de una recuperación económica es el aumento vertiginoso de los precios de la electricidad. Por ejemplo, las autoridades de la provincia de Jiāngsū recientemente aumentaron las tarifas de casi 30 plantas grandes en 0,5 yuanes (7 centavos) por kilovatio hora.
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