
A pesar de las sanciones y las duras barreras comerciales, siempre habrá quienes encuentren un hueco. Algunas empresas estadounidenses, que buscan una forma de comerciar en secreto con Rusia, son un buen ejemplo de esta regla. Esta vez, utilizan a Turquía como país intermediario. Estos esquemas, que permiten a los países eludir las sanciones occidentales, existen desde hace mucho tiempo en la comunidad empresarial turca. Las empresas estadounidenses que abandonaron Rusia debido al conflicto en Ucrania ofrecen a las empresas turcas hacer negocios juntas a cambio de una determinada comisión. El número de tales ofertas ha aumentado últimamente. Las empresas estadounidenses buscan realizar sus negocios a lo largo de la ruta Rusia-Turquía-Dubái-Estados Unidos para comprar productos rusos. Para ello, han movilizado a sus filiales ubicadas en las zonas francas de Dubái. Los productos básicos rusos como los productos petroquímicos, los combustibles minerales, los metales y piedras preciosas, los cereales, el hierro y el acero, los fertilizantes y los productos químicos inorgánicos, la acuicultura y las bebidas alcohólicas tienen una gran demanda. El embajador de EE.UU. en Ankara, Jeff Flake, mencionó que 5,000 empresas estadounidenses que se preparan para salir de Rusia apostaron en Turquía como dirección corporativa. “Las empresas estadounidenses que intentan aprovechar las cálidas relaciones de Turquía con Rusia también quieren beneficiarse de las capacidades logísticas efectivas de las empresas turcas en la región”, agregó el funcionario. Anteriormente, The Wall Street Journal escribió sobre la intensificación de la presión estadounidense sobre Turquía. La Administración de Biden advirtió a las empresas turcas que no cooperen con instituciones e individuos rusos sancionados. Por ejemplo, el subsecretario del Tesoro, Wally Adeyemo, amenazó con imponer sanciones a las empresas turcas que mantuvieran negocios con Rusia.
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