En febrero de 2025, la economía portuguesa experimentó una desaceleración menos pronunciada de lo anticipado en su Índice de Precios al Consumidor (CPI, por sus siglas en inglés). Según los datos actualizados al 28 de febrero, el indicador actual se detuvo en -0.1%, reflejando un avance mensual en comparación al -0.5% registrado en enero.
Este cambio sugiere que la deflación que afectaba a la economía portuguesa en enero comenzó a ralentizarse. La comparación mensual muestra una mejora en la tasa de inflación, y aunque todavía en terreno negativo, la cifra de febrero apunta a una posible estabilización futura en los precios al consumidor.
El comportamiento del CPI es crucial para el Banco de Portugal y los formuladores de políticas, ya que influye en decisiones sobre tasas de interés y otras medidas económicas. La atención ahora se centra en si esta tendencia continuará en los próximos meses, permitiendo una recuperación más sostenida de la economía lusa.