La rentabilidad del bono gubernamental australiano a 10 años cayó hasta alrededor del 4,72%, volviendo a acercarse a su mínimo de cuatro semanas mientras los mercados evaluaban los riesgos derivados de la renovada tensión arancelaria. El presidente Donald Trump anunció un aumento de los aranceles globales del 10% al 15% después de que la Corte Suprema anulara buena parte de su agenda comercial anterior. En respuesta, el ministro de Comercio australiano, Don Farrell, declaró el domingo que está trabajando con la embajada de Australia en Washington para evaluar las implicaciones y considerar todas las opciones disponibles.
Un mayor descenso de las rentabilidades se vio limitado por una orientación de tono agresivo por parte del Reserve Bank of Australia. Los sólidos datos recientes de empleo y el firme crecimiento salarial del cuarto trimestre han reforzado la opinión del RBA de que la economía puede soportar una política monetaria más restrictiva sin provocar pérdidas de empleo significativas, lo que pone de relieve la persistente rigidez del mercado laboral y las presiones inflacionarias sostenidas. Todo ello se produce tras la subida de tipos del RBA a comienzos de este mes. Ahora, los inversores están pendientes de los datos de inflación de enero, que se publicarán a finales de esta semana, en busca de nuevas señales sobre la orientación de la política monetaria.