Los futuros de la soja se negocian en torno a 11,40 dólares por bushel, cerca de un máximo de tres meses, ya que los compradores chinos regresan al mercado tras el Año Nuevo Lunar, reavivando las expectativas de una sólida demanda de exportaciones. Un apoyo adicional proviene de la llamada “Tregua de Busan”, un entendimiento comercial reportado entre los presidentes Trump y Xi que fija un objetivo informal de 20 millones de toneladas métricas de compras chinas de soja para este año.
No obstante, el potencial alcista sigue limitado por la persistente incertidumbre arancelaria y la evolución de la política comercial de Estados Unidos después de que la Corte Suprema anulara aranceles de amplio alcance, lo que ha incrementado la preocupación de que otros 8 millones de toneladas de las compras chinas previstas puedan cancelarse. La presión bajista también refleja una cosecha récord en Brasil, estimada en 180 millones de toneladas métricas, que se ofrece a precios significativamente inferiores a los de la oferta estadounidense.
Los participantes del mercado se centran ahora en si China llevará a cabo compras de “buena voluntad” antes de la cumbre prevista para abril, una medida que podría contribuir a sostener los niveles de precios actuales.