La confianza del consumidor ANZ-Roy Morgan cayó a 100,1 en febrero de 2026, desde 107,2 en enero, revirtiendo el fuerte repunte de enero que la había llevado a su nivel más alto en más de cuatro años. La proporción de hogares que considera que es un buen momento para comprar un bien duradero —un indicador clave de la actividad minorista— descendió 5 puntos hasta -4, volviendo a territorio negativo.
El índice de condiciones futuras retrocedió a su nivel de noviembre (106,9 frente a 113,5 en enero), mientras que el índice de condiciones actuales bajó a un nivel apenas por debajo del registrado a fin de año (90,0 frente a 97,7). Las valoraciones de las finanzas personales actuales también se debilitaron (-16% frente a -6%), lo que sugiere que el reciente revés económico ya se está haciendo sentir a nivel de los hogares. Aun así, un 20% neto de los encuestados espera que su situación financiera mejore durante el próximo año.
Las expectativas sobre la economía para el próximo año se deterioraron, cayendo 7 puntos hasta -8%, y la perspectiva a cinco años se moderó en 4 puntos hasta +8%. Las expectativas de inflación de los precios de la vivienda disminuyeron ligeramente (3,6% frente a 3,7%), mientras que las expectativas de inflación a dos años se mantuvieron en gran medida sin cambios, en 4,7%.