El dólar canadiense se fortaleció hacia 1,36 por dólar estadounidense, alcanzando un máximo de dos semanas a medida que los flujos de capital global se desplazaban hacia la relativa estabilidad de Canadá en medio de la persistente incertidumbre sobre la política de Estados Unidos. Este avance se produjo a pesar de que la economía canadiense se contrajo un 0,6% en el cuarto trimestre. Las ganancias del Loonie estuvieron impulsadas principalmente por factores comerciales y de política económica, más que por los datos de crecimiento interno.
El catalizador clave fue un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló amplios aranceles de emergencia, lo que redujo parte del riesgo comercial que pesaba sobre los mercados norteamericanos. Aunque la Casa Blanca se movió rápidamente para imponer nuevos aranceles bajo la Sección 122, las medidas eximen explícitamente a los bienes canadienses que cumplen con las normas comerciales, garantizando en la práctica el acceso de Canadá al mercado estadounidense.
Al mismo tiempo, las cifras de precios al productor en Estados Unidos, superiores a lo esperado, no lograron impulsar al dólar estadounidense, ya que los inversores se centraron en cambio en la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Canadá también se vio favorecida por un repunte de los precios del petróleo hacia los 66 dólares por barril después de que se estancaran las negociaciones nucleares, lo que reduce la probabilidad de que llegue oferta adicional al mercado.
En conjunto, el estatus protegido de Canadá en materia de comercio y la mayor firmeza de los precios de la energía permitieron que el Loonie dejara de lado el revés en el crecimiento interno. En este contexto, los inversores están posicionando cada vez más al dólar canadiense como una alternativa relativamente estable dentro de un panorama comercial norteamericano por lo demás inestable.