Se preveía que los mercados de renta variable europeos abrieran con fuertes caídas el lunes, ya que el apetito global por el riesgo se debilitó tras una importante escalada del conflicto en Oriente Medio. Las fuerzas de Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán durante el fin de semana, en los que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, y que provocaron el cierre efectivo del estrecho de Ormuz. La interrupción del suministro impulsó con fuerza los precios de la energía, intensificando la presión sobre Europa justo cuando la región intenta asegurarse importantes volúmenes de gas natural en un contexto de niveles de almacenamiento en mínimos históricos.
En este contexto, los inversores examinarán con detenimiento una serie de publicaciones de datos clave, entre ellas las ventas minoristas de Alemania, las cifras de PIB de Turquía e Italia y los indicadores PMI manufactureros de toda la zona del euro. Las cifras publicadas el viernes mostraron que la inflación alemana se situó por debajo de las expectativas en febrero, mientras que el crecimiento de los precios se aceleró en Francia y España. Los mercados monetarios descuentan ahora solo alrededor de un 30% de probabilidad de una bajada de tipos por parte del Banco Central Europeo de aquí a diciembre. En las operaciones previas a la apertura, los futuros del Euro Stoxx 50 retrocedían un 1,5%, mientras que los futuros del Stoxx 600 caían un 1,1%.