Las acciones estadounidenses cayeron con fuerza el lunes, poniendo a prueba sus niveles más bajos del año, ya que la escalada del conflicto en Oriente Medio y el consiguiente repunte de los precios de la energía provocaron un giro global fuera de los activos de riesgo. El S&P 500 y el Nasdaq 100 retrocedieron cada uno más de un 0,5%, y el Nasdaq 100 llegó a bajar un 1% en determinados momentos. Estados Unidos llevó a cabo un ataque en Irán que causó la muerte de su líder supremo, lo que desencadenó ataques de represalia de Irán contra múltiples objetivos en toda la región.
Los mercados de renta variable a nivel mundial se debilitaron, ya que la perspectiva de un conflicto prolongado lastró el apetito por el riesgo. El repunte asociado de los precios de la energía avivó la preocupación por una renovada presión alcista sobre las expectativas de inflación, aumentando la probabilidad de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal y de otros grandes bancos centrales.
Las pérdidas en la renta variable estadounidense fueron generalizadas en la mayoría de los principales sectores. Los valores tecnológicos de mega capitalización se vieron presionados, con Amazon y Apple retrocediendo cada uno más de un 1%. El sector financiero también cotizó a la baja, ya que JPMorgan y Bank of America cayeron en torno a un 2% cada uno en medio de una creciente preocupación por las exposiciones al crédito privado y los recientes impagos de importantes clientes. En contraste, las productoras de energía de Norteamérica repuntaron con fuerza, beneficiándose del avance de los precios del crudo.