El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió por cuarta sesión consecutiva el jueves, alcanzando el 4,14%, su nivel más alto en aproximadamente un mes, a medida que se intensificaban los temores de inflación en medio del conflicto en escalada con Irán, con tanto Teherán como Washington comprometiéndose a intensificar los ataques. La venta masiva de bonos a nivel global se profundizó mientras los precios de la energía retomaban su avance tras una breve pausa el día anterior, avivando la preocupación de que interrupciones prolongadas en el suministro de petróleo y gas natural puedan desencadenar una nueva espiral inflacionaria.
Al mismo tiempo, una serie de datos económicos de Estados Unidos más sólidos de lo previsto subrayó la resiliencia de la economía. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo se situaron por debajo de las previsiones, la productividad aumentó más de lo esperado el trimestre pasado, los recortes de empleo anunciados cayeron con fuerza y el ISM Services PMI indicó que el sector se expandió de forma inesperada al ritmo más rápido desde mediados de 2022.
En este contexto, los operadores recortaron aún más sus expectativas de recortes de tasas por parte de la Federal Reserve para este año. Los mercados ahora descuentan solo un recorte de 25 puntos básicos, frente a los dos recortes que se anticipaban a comienzos de la semana.