El índice Nikkei 225 se desplomó un 6% hacia el nivel de 52.000 puntos el lunes, cayendo a su nivel más bajo en dos meses, mientras los precios del crudo superaban los 100 dólares por barril. El repunte de los precios de la energía, impulsado por la creciente preocupación sobre un conflicto prolongado en Oriente Medio, ha intensificado los temores de un resurgimiento de las presiones inflacionarias.
La ola de ventas se produce mientras el conflicto en expansión entre Estados Unidos e Israel con Irán entra en su segunda semana, sin una resolución clara a la vista. Al mismo tiempo, los principales productores de petróleo de la región han recortado la producción, mientras que los envíos a través del estrecho de Ormuz se han visto interrumpidos.
Japón está especialmente expuesto a este tipo de acontecimientos, ya que obtiene alrededor del 95% de sus importaciones de petróleo de Oriente Medio, y aproximadamente el 70% se transporta a través del estrecho de Ormuz. Esta fuerte dependencia deja al país muy vulnerable a shocks de oferta y a repuntes de precios.
En respuesta a la escalada de la crisis con Irán y los riesgos energéticos asociados, el gobierno japonés está considerando recurrir a parte de sus reservas nacionales de petróleo.