El rendimiento del bono gubernamental chino a 10 años subió hasta alrededor del 1,81% el lunes, rebotando desde un mínimo de casi siete meses alcanzado la semana pasada, a medida que se intensificaban las preocupaciones globales sobre la inflación debido al fuerte aumento de los precios del petróleo en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio. El movimiento recibió además el apoyo de unos datos de inflación interna más sólidos de lo esperado: los precios al consumidor aumentaron un 1,3% interanual en febrero, el ritmo más rápido en tres años y muy por encima tanto de las previsiones del mercado como del incremento del 0,2% registrado en enero. El repunte se debió en gran medida al vigoroso gasto durante el prolongado feriado del Año Nuevo Lunar.
El aumento de los costos de la energía también incrementó las presiones inflacionarias, con los precios del petróleo superando los 100 dólares por barril, mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán entraba en su segunda semana sin una resolución a la vista. Los recortes de producción por parte de varios de los principales productores de crudo de Oriente Medio, combinados con la interrupción continuada de los envíos a través del estrecho de Ormuz, han intensificado los riesgos de inflación global y plantean una amenaza para el crecimiento económico mundial. Aun así, China, el mayor importador de energía del mundo, está parcialmente protegida de estos choques gracias a sus importantes reservas estratégicas de petróleo.