Los futuros del crudo WTI llegaron a dispararse hasta un 31% el lunes, antes de recortar parte de las ganancias para negociarse alrededor de un 25% más altos, cerca de 113 dólares por barril, tras una ola de recortes de producción por parte de los principales productores de Oriente Medio a raíz de las interrupciones en el Estrecho de Ormuz. Este movimiento supone el mayor avance diario desde abril de 2020 y el precio más alto desde junio de 2022, y amplía el repunte del 35,6% registrado la semana pasada.
En Irak, la producción de los tres principales yacimientos petrolíferos del sur del país se ha desplomado aproximadamente un 70%, hasta 1,3 millones de barriles diarios desde 4,3 millones de barriles diarios antes del conflicto, según fuentes del sector. Kuwait, el quinto mayor productor de la OPEP, también comenzó a recortar la producción el sábado y ha declarado fuerza mayor. Estas medidas se suman a los recortes de producción de GNL anunciados la semana pasada por Qatar, lo que endurece aún más el suministro energético mundial.
Los analistas ahora prevén nuevos recortes de producción por parte de los EAU y Arabia Saudita, ya que su capacidad de almacenamiento se acerca rápidamente a su utilización plena. En un desarrollo político aparte, Irán ha nombrado al hijo del difunto ayatolá Ali Khamenei como su nuevo Líder Supremo.