La economía rusa registró en enero de 2026 una caída interanual del PIB mensual del 2,1%, revirtiendo por completo la dinámica positiva observada un mes antes. En diciembre de 2025, el indicador había mostrado un avance del 1,9% interanual, según los datos actualizados al 4 de marzo de 2026.
El dato de enero implica un deterioro significativo en la comparación año contra año, ya que la variación actual se mide frente al mismo mes de 2025, mientras que la cifra previa reflejaba la comparación de diciembre de 2025 frente a diciembre de 2024. Este giro desde un crecimiento moderado a una contracción pronunciada apunta a un enfriamiento de la actividad económica al inicio de 2026, que los analistas seguirán de cerca para evaluar su posible impacto en las perspectivas de crecimiento anual del país.