El precio del oro subió hacia 5.230 dólares por onza el martes, mientras los inversionistas evaluaban señales mixtas sobre la duración e intensidad del conflicto en Medio Oriente. El presidente Trump indicó que las operaciones militares contra Irán se estaban acercando a su fin y describió la misión como “muy completa”. En contraste, el secretario de Defensa Pete Hegseth advirtió que el martes sería el día más intenso de ataques hasta el momento.
Esta tensión geopolítica, combinada con el debilitamiento del dólar estadounidense y un fuerte retroceso en los rendimientos de los Treasury, ha reforzado el atractivo del lingote, que no genera rendimiento. Los participantes del mercado se centran cada vez más en el riesgo de estanflación, especialmente mientras los líderes mundiales consideran recurrir a las reservas estratégicas de petróleo para compensar los recientes shocks energéticos.
Aunque la demanda de oro como activo refugio a corto plazo sigue siendo sólida, el próximo movimiento del metal dependerá en gran medida de los datos de inflación del miércoles y del resultado de la reunión de política monetaria de la Federal Reserve del 18 de marzo. La continua diversificación de los bancos centrales hacia el oro físico sigue proporcionando un sólido suelo para los precios.