La lira turca se debilitó hasta un nuevo mínimo histórico de 44,1 por dólar estadounidense en marzo, manteniendo su ritmo constante de depreciación incluso después de que el Central Bank of Turkey (TCMB) interviniera en el mercado de divisas para frenar la caída. El sentimiento de los inversores se desplazó de las monedas de mercados emergentes hacia el dólar estadounidense en medio del aumento de las tensiones y los ataques que involucran a Irán, Israel y a los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
Solo en la primera semana de marzo, el banco central vendió más de 8 mil millones de dólares en divisas para respaldar a la lira. Estas intervenciones se produjeron a pesar de las expectativas de que el aumento de los riesgos inflacionarios derivados del conflicto regional —especialmente a través del encarecimiento de la energía— llevaría al TCMB a poner fin a su ciclo de recortes de tipos de interés.
Al mismo tiempo, el TCMB suspendió las subastas de repos inversos, lo que impulsó a los bancos a elevar la tasa de referencia a un día en liras al 40%. La confianza en que el ciclo de relajación se había detenido se vio reforzada además por el repunte de la tasa de inflación general, que subió al 31,5% en febrero, su primer incremento desde septiembre.