Los futuros de la madera cayeron hacia los 550 dólares por mil pies tablares, alcanzando un mínimo de dos meses, ya que los persistentes desequilibrios en el mercado de la vivienda de Norteamérica continúan presionando las valoraciones. Aunque los inicios de construcción de viviendas en enero aumentaron a 1,487 millones de unidades, el incremento en los proyectos multifamiliares no fue suficiente para compensar una caída del 2.8% en la construcción de viviendas unifamiliares, que sigue siendo el principal motor de la demanda de madera.
Las elevadas tasas hipotecarias y los precios de la vivienda aún altos han paralizado nuevos desarrollos residenciales, dejando a los distribuidores con un exceso de inventario estacional. Este excedente ha obligado a los concesionarios regionales a ofrecer fuertes descuentos para liberar espacio en los patios en un contexto de actividad en obra inusualmente débil.
Al mismo tiempo, el fortalecimiento del dólar estadounidense ha incrementado el costo relativo de la producción nacional y ha erosionado la competitividad de las exportaciones de los grandes aserraderos. No obstante, la escalada del conflicto en Oriente Medio y el aumento de los precios de la energía siguen siendo variables clave que podrían modificar las perspectivas de inflación para los materiales de construcción.