El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió alrededor de 5 puntos básicos hasta el 4,3% el viernes, su nivel más alto desde agosto de 2025, mientras los inversores seguían evaluando el impacto inflacionario de la guerra con Irán y se preparaban para una posible postura más agresiva por parte de la Reserva Federal. Los precios del petróleo cayeron durante la sesión asiática del viernes, pero más tarde revirtieron la tendencia y repuntaron hasta niveles vistos por última vez en 2022. Este movimiento puso de manifiesto la volatilidad persistente en los mercados energéticos en un momento en que continúan las tensiones en Oriente Medio.
El miércoles, la Reserva Federal mantuvo sin cambios la tasa de los fondos federales. Sus proyecciones actualizadas siguen indicando un recorte de tasas este año, pero los responsables de la política monetaria subrayaron la incertidumbre en torno al impacto económico de la guerra y señalaron riesgos alcistas elevados para la inflación. Mientras tanto, el rendimiento del bono del Tesoro a 2 años, que es más sensible a las expectativas sobre la política de la Fed en el corto plazo, subió casi 10 puntos básicos hasta el 3,9%.