La inflación subyacente medida por el índice de precios al consumidor de media ponderada (Weighted mean CPI) en Australia se moderó en febrero de 2026, al situarse en el 3,5% interanual, frente al 3,6% registrado en enero de 2026. Los datos, actualizados al 25 de marzo de 2026, muestran una ligera desaceleración de las presiones inflacionarias en términos de variación frente al mismo mes del año anterior.
Este indicador, seguido de cerca por los mercados como referencia de la tendencia subyacente de los precios, confirma que el ritmo de aumento de la inflación continúa perdiendo impulso, aunque se mantiene por encima del rango de estabilidad de precios habitual. El descenso de 0,1 puntos porcentuales entre enero y febrero podría reforzar las expectativas de que el Banco de la Reserva de Australia mantenga una postura prudente, consolidando la idea de una pausa en futuras subidas de tipos a la espera de más evidencias de enfriamiento inflacionario.
El enfoque interanual de la comparación —tanto para el dato actual de febrero como para el previo de enero— permite evaluar con mayor precisión si la trayectoria desinflacionaria se afianza. Para los inversores y analistas, la reducción gradual del Weighted mean CPI será clave para calibrar el calendario y la intensidad de cualquier ajuste futuro en la política monetaria australiana.