El rendimiento de los bonos del gobierno australiano a 10 años ha vuelto a superar el 5%, acercándose a máximos de varios años, ya que los inversionistas han reducido sus expectativas de una resolución rápida del conflicto en Oriente Medio tras el último discurso del presidente estadounidense Trump.
Los precios del petróleo subieron después de que Trump afirmara que los “objetivos estratégicos centrales” de Washington en Irán estaban cerca de cumplirse, aunque también advirtió que Estados Unidos mantendría la presión militar durante otras dos o tres semanas y no ofreció un calendario claro para poner fin al conflicto. Añadió que Estados Unidos no depende del Estrecho de Ormuz y sugirió que la vía marítima se reabriría de forma natural una vez que disminuyan las tensiones. Sin embargo, la incertidumbre persistente en torno al estrecho ha mantenido la volatilidad en los mercados energéticos.
Los economistas advirtieron que los precios más altos de la energía probablemente impulsarán la inflación al alza, lo que ha llevado a recortes en las previsiones de crecimiento y ha intensificado las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserve Bank of Australia a medida que aumentan los riesgos de estanflación. Los mercados de futuros ahora descuentan una probabilidad de alrededor del 70% de un aumento de 25 puntos básicos en la tasa de efectivo del 4,1% del RBA en mayo, con los tipos proyectados a alcanzar un máximo cercano al 4,6% para septiembre.