El dólar australiano se mantenía alrededor de los $0.691, cotizando cerca del mínimo de dos meses alcanzado la semana pasada, presionado por la fortaleza del dólar estadounidense y un amplio sentimiento de aversión al riesgo en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio. Las tensiones en el Estrecho de Ormuz se han intensificado después de que el presidente Trump impusiera un nuevo plazo y elevara las amenazas contra las plantas de energía e infraestructura civil de Irán, mientras que Irán rechazó las exigencias y continuó con los ataques contra activos energéticos regionales.
El estancamiento ha restringido de manera efectiva el tráfico a través de este corredor marítimo clave, aumentando los riesgos de suministro y reforzando la demanda de activos refugio en dólares estadounidenses. En Australia, las expectativas de una política monetaria más restrictiva se están consolidando, y los mercados se inclinan por otra subida de tipos en la reunión de mayo, ya que los elevados precios del petróleo y un mercado laboral aún ajustado siguen impulsando las presiones inflacionarias.
Los analistas ahora prevén que el Reserve Bank of Australia podría aplicar hasta tres subidas adicionales de tipos en 2026, lo que podría llevar la tasa de efectivo al 4.85%, un nivel que no se veía desde finales de 2008.