La lira turca se debilitó hasta un nuevo mínimo histórico de 44,5 por USD en abril, prolongando su constante depreciación a pesar de las intervenciones continuas del banco central en el mercado de divisas. La estrategia de desinflación del banco ha dependido de lograr una apreciación real de la lira, con el objetivo de asegurar que la moneda no pierda valor a un ritmo superior al de la inflación mensual. Los precios al consumidor aumentaron un 1,94% mensual en marzo, el incremento más lento en tres meses.
En respuesta a la crisis en Oriente Medio, las autoridades turcas han endurecido las condiciones de liquidez, incrementado el costo de la financiación en liras e instruido a los bancos estatales para que apoyen a la moneda en los mercados de divisas. El gobierno también ha activado un mecanismo especial de “escala móvil” que ajusta los impuestos sobre los combustibles en función de los movimientos del precio del petróleo, con el fin de limitar su traslado a los precios internos. Aunque el banco central mantuvo sin cambios las tasas de interés en marzo, los mercados monetarios descuentan cada vez más una subida de tasas para finales de este mes.