Esta semana, la rentabilidad del Bund alemán a 10 años superó el 3%, avanzando 2,5 puntos básicos en el período y acercándose al máximo de 15 años del 3,13% alcanzado a finales de marzo. El movimiento se produjo en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, que deterioró aún más un alto el fuego ya de por sí frágil. Los costes de financiación siguieron el repunte de los precios del petróleo, reavivando los temores inflacionarios y reforzando las expectativas de que el Banco Central Europeo adopte una postura de política monetaria más agresiva.
Los participantes del mercado han ajustado sus perspectivas en consecuencia: los operadores ahora esperan al menos dos subidas de tipos por parte del BCE para finales de 2026, asignando alrededor de un 30% de probabilidad a un tercer incremento. Mientras tanto, Teherán ha mantenido un bloqueo casi total del estrecho de Ormuz —lo que ya se describe como la interrupción más grave del suministro energético mundial de la que se tiene registro—, al tiempo que insiste en que Líbano sea incluido en cualquier negociación de paz. En contraste, el presidente estadounidense Donald Trump ha criticado la gestión de Irán sobre los flujos de petróleo a través del estrecho. Está previsto que Pakistán acoja conversaciones entre ambas partes este sábado.