Las negociaciones de alto el fuego en Oriente Medio seguirán siendo el principal motor del sentimiento de mercado, ya que los acuerdos vigentes son frágiles y las exportaciones energéticas de la región aún no han vuelto a sus niveles normales. En Estados Unidos, los datos de precios de producción estarán en el foco de atención, ofreciendo un indicador temprano de cómo el reciente aumento de los costos de la energía se está trasladando a los productores de bienes. En Europa, los inversores estarán pendientes de los próximos datos de comercio y de las cifras de producción industrial.
China afronta una agenda de datos muy cargada, que incluye publicaciones sobre PIB, comercio, producción industrial, ventas minoristas, desempleo, precios de la vivienda y crecimiento del crédito. En el ámbito corporativo, importantes instituciones financieras estadounidenses —entre ellas JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America y BlackRock— tienen previsto presentar sus resultados. En el sector de semiconductores y tecnología, TSMC y ASML ofrecerán nuevas orientaciones sobre la demanda relacionada con la IA.
En el frente político, las elecciones en Hungría contribuirán a definir la futura orientación de las políticas de la Unión Europea. Además, el World Bank y el International Monetary Fund celebrarán sus reuniones de primavera, lo que proporcionará una mayor visibilidad sobre las perspectivas de la economía global.