Los futuros de uranio en Estados Unidos se negociaron por encima de los 86,50 dólares por libra, manteniéndose cerca de su máximo de dos meses, ya que la mejora en el apetito por el riesgo coincidió con señales de una sólida demanda de largo plazo de energía nuclear. Las expectativas de inversión nuclear están siendo impulsadas en parte por los futuros operadores de centros de datos de alto consumo energético, lo que ha llevado a varias grandes empresas tecnológicas estadounidenses a firmar acuerdos para pequeños reactores modulares.
Meta ha firmado acuerdos por hasta 7,8 gigavatios de capacidad nuclear para respaldar sus servicios de IA, mientras que Microsoft se ha comprometido a renovar reactores antiguos que suministrarán en exclusiva más de 800 megavatios para las operaciones de sus centros de datos de IA.
En el plano regulatorio, el gobierno de Estados Unidos ha avanzado en la flexibilización de las normas sobre la construcción y concesión de permisos para instalaciones de conversión y enriquecimiento de uranio, y ha anunciado nuevos acuerdos para construir más plantas de energía nuclear. Estos incluyen una alianza con Cameco, que despejó el camino para el desarrollo de reactores de Westinghouse, así como un nuevo paquete de contratos por 2.700 millones de dólares adjudicado a Centrus y a otras dos empresas de reactores y enriquecimiento.