El Ibovespa cerró prácticamente estable en 168.334 puntos el viernes, en una sesión marcada por la menor liquidez global, mientras los inversores seguían de cerca los acontecimientos en Oriente Medio. Las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán fueron pospuestas. Las negociaciones, que se llevarían a cabo en Suiza y se centrarían en el programa nuclear de Irán tras la firma reciente de un memorando de entendimiento, fueron aplazadas, añadiendo nueva incertidumbre al calendario de unas discusiones consideradas cruciales para la reapertura del Estrecho de Ormuz y la normalización de los envíos de petróleo.
Los precios del petróleo registraron un modesto repunte, reavivando los temores a una inflación impulsada por la energía. En respuesta, las rentabilidades de los bonos subieron, lo que volvió a despertar preocupaciones sobre los costos de financiación y endeudamiento. En la renta variable, los principales bancos tuvieron un desempeño inferior, con Itaú cayendo un 1,5% y Bradesco retrocediendo un 0,7%. En contraste, las empresas de servicios públicos avanzaron, lideradas por una ganancia del 0,6% en Axia. Vale también subió un 1%, respaldada por la resiliencia de los precios del mineral de hierro.