Los precios del oro retrocedieron hacia los 4.000 dólares por onza el jueves, acercándose a su nivel más bajo desde noviembre de 2025, mientras el aumento de las tensiones en Oriente Medio impulsaba al alza los precios del petróleo y reforzaba las expectativas de que las tasas de interés podrían mantenerse elevadas. El último repunte de la violencia se produjo tras nuevos ataques de Estados Unidos contra objetivos militares iraníes y las represalias de Teherán contra bases estadounidenses en países vecinos, lo que avivó los temores sobre la seguridad del Estrecho de Ormuz y llevó los precios del crudo a máximos de un mes.
El incremento de los costos energéticos ha reforzado la percepción de que la Federal Reserve podría necesitar mantener una postura monetaria más restrictiva durante un período prolongado, lo que reduce el atractivo de activos sin rendimiento como el oro. Actualmente, los operadores asignan aproximadamente un 51% de probabilidad a una subida de tasas en septiembre. Al mismo tiempo, unos datos de inflación en Estados Unidos más débiles de lo esperado, publicados esta semana, han descartado en gran medida un movimiento en julio, incluso cuando el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiteró su determinación de devolver la inflación a niveles controlados.