El dólar australiano se mantuvo cerca de los 0,698 USD, ampliando su reciente retroceso desde un máximo de tres semanas, ya que la intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán presionó a los activos de riesgo. La demanda por el dólar estadounidense, considerado un refugio seguro, se fortaleció, mientras que los precios del petróleo subieron después de que las hostilidades se extendieran de objetivos puramente militares a infraestructuras clave. El transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz se ha detenido en gran medida, con Estados Unidos imponiendo un bloqueo naval a los puertos iraníes e Irán atacando embarcaciones. La amenaza resultante para el suministro energético ha reavivado los temores de que un renovado impulso inflacionario pueda complicar las perspectivas de política monetaria de los principales bancos centrales.
En Australia, las expectativas de un endurecimiento monetario adicional se mantuvieron moderadas, y los mercados descuentan aproximadamente un 70% de probabilidad de una última subida de tipos de interés de aquí a diciembre. Algunos inversores prevén que el Reserve Bank of Australia podría comenzar a recortar los tipos el próximo año. Los operadores están ahora centrados en los próximos datos del mercado laboral y en las publicaciones preliminares de los PMIs de esta semana, en busca de nuevas pistas sobre la solidez de la economía australiana.