El níquel se mantuvo en torno a los 17.000 dólares por tonelada, operando cerca de máximos de un mes en medio de una persistente incertidumbre sobre la política de producción de Indonesia. La revisión en curso de las cuotas de producción de níquel por parte del gobierno siguió en el centro de la atención, ya que las autoridades limitaron nuevas aprobaciones a aquellas fundiciones que enfrentan escasez de materia prima. Esta postura ha reforzado las expectativas de una oferta de mineral más ajustada, con los responsables de política buscando frenar el exceso de oferta y estabilizar el mercado.
Al mismo tiempo, la reactivación de tensiones en Oriente Medio impulsó al alza los precios del petróleo y aumentó la preocupación por la disponibilidad de azufre, un insumo clave para la industria de procesamiento de níquel de Indonesia. Estos factores han incrementado las presiones sobre los costos de producción y han contribuido al impulso alcista de los precios del níquel.
Sin embargo, las subidas se han visto limitadas por una débil demanda aguas abajo. La actividad moderada en el sector de acero inoxidable de China y la cautela en la adquisición de sulfato de níquel, en un contexto de menor ritmo de crecimiento de la demanda de baterías basadas en níquel, han presionado a la baja las perspectivas de consumo y limitado nuevas alzas en los precios.