El Banco Nacional de Hungría recortó su tasa de referencia en 25 puntos básicos hasta el 5,75% en su reunión de julio de 2026, en línea con las expectativas del mercado y dando continuidad a su ciclo de relajación monetaria. La medida siguió a una caída de la inflación anual al 1,7% en junio desde el 1,8% registrado en mayo, manteniendo el crecimiento de los precios por debajo del rango objetivo del banco central, situado entre el 2% y el 4%, por segundo mes consecutivo y generando margen adicional para una mayor flexibilización de la política.
El gobernador Mihály Varga señaló que es probable que se produzca un nuevo recorte de tipos durante el verano, tras lo cual el banco reevaluará su postura de política en septiembre a la luz de las proyecciones macroeconómicas actualizadas. Sin embargo, el forinto se ha depreciado casi un 2% frente al euro desde la reunión anterior, en un contexto de renovadas tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Esta debilidad de la moneda incrementa los riesgos alcistas para la inflación al encarecer el coste de las importaciones de energía.