El petróleo crudo subió más de un 2% hasta alrededor de 84,50 dólares por barril, su nivel más alto desde el 12 de junio, ampliando las ganancias por tercera sesión consecutiva a medida que aumentaban las preocupaciones sobre la oferta a lo largo de varias rutas clave de exportación. Los mercados siguieron de cerca la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán después de que Washington llevara a cabo el décimo día consecutivo de ataques aéreos y el presidente Trump advirtiera que Teherán “pagará” por los ataques que causaron la muerte de soldados estadounidenses.
Como otra señal del aumento del riesgo geopolítico, se informó de que otro petrolero que transportaba productos derivados del petróleo fue alcanzado cerca del Estrecho de Ormuz, lo que pone de relieve las amenazas persistentes para la navegación en uno de los puntos de estrangulamiento energético más críticos del mundo. Al mismo tiempo, los militantes hutíes de Yemen amenazaron con bloquear el tráfico marítimo saudí en el mar Rojo, lo que llevó al menos a un petrolero saudí de crudo a cambiar de rumbo.
Más allá de Oriente Medio, los ataques contra la terminal de Caspian Pipeline Consortium en la costa rusa del mar Negro interrumpieron las exportaciones de Kazajistán, uno de los mayores productores de crudo del mundo. Arabia Saudita declaró que tomaría todas las medidas necesarias, de conformidad con el derecho internacional, para proteger sus buques.