El indicador de salarios del BCE, que hace un seguimiento de los acuerdos salariales cerrados hasta la primera semana de julio, muestra que se prevé que los salarios negociados aumenten un 2,3% en 2026 y un 2,7% en el primer trimestre de 2027, por debajo del crecimiento del 3% previsto para 2025. El BCE calificó estas perspectivas de “estables”, lo que indica que las presiones salariales se están moderando a pesar del reciente repunte de la inflación vinculado al conflicto en Oriente Medio.
Los responsables de política monetaria del BCE consideran que los acuerdos salariales son un indicador clave para evaluar si el encarecimiento de la energía podría dar lugar a una inflación más persistente por encima del objetivo del 2% fijado por el banco central. Hasta ahora, sin embargo, hay pocas señales de una espiral precios–salarios, ya que el crecimiento salarial no ha mostrado ninguna re-aceleración.
No obstante, los inversores siguen previendo que el BCE aplicará una segunda subida de los tipos de interés desde que comenzó el conflicto, cuando los responsables de política se reúnan en septiembre, lo que refleja la preocupación persistente de que unos costes de la energía elevados puedan mantener las presiones inflacionistas.