Los futuros de combustible para calefacción en Estados Unidos superaron los 4,30 dólares por galón a finales de julio, alcanzando su nivel más alto en casi cuatro meses, debido a que la reanudación de las hostilidades entre Irán y Estados Unidos prolongó las interrupciones de suministro desde la región. Irán lanzó ataques contra fuerzas estadounidenses en todo Oriente Medio, así como contra la infraestructura petrolera y de refinación de Arabia Saudita, lo que dio lugar a ataques de represalia por parte de Estados Unidos y Arabia Saudita contra fuerzas iraníes en Irak. El renovado conflicto reforzó las expectativas de que Irán y los rebeldes hutíes seguirán atacando buques cisterna que transitan por el mar Rojo y el golfo Pérsico en el corto plazo, restringiendo los suministros de los principales productores.
Al mismo tiempo, las exportaciones rusas de diésel se vieron limitadas después de que los recientes ataques ucranianos contra refinerías llevaran a Moscú a suspender las exportaciones durante todo el mes de julio. No obstante, las existencias estadounidenses de destilados aumentaron más de lo previsto por tercera semana consecutiva hasta el 24 de julio, respaldadas por una recuperación en la actividad de las refinerías. Aun así, los precios mayoristas de combustible se mantuvieron elevados, ya que una fuerte reducción de los inventarios comerciales y de la Reserva Estratégica de Petróleo puso de manifiesto un contexto general de oferta ajustada.