El impulso de precios en la economía australiana sufrió una brusca desaceleración en el segundo trimestre de 2026. El GDP Chain Price Index, un indicador clave de la evolución de los precios ligados al producto interior bruto, se situó en -0,6 % en el 2T 2026, tras haber registrado un avance del 0,8 % en el primer trimestre del año. Los datos fueron actualizados el 2 de septiembre de 2026.
El paso desde un crecimiento positivo de precios a una variación negativa sugiere una moderación significativa de las presiones inflacionistas a nivel de toda la economía. Este cambio refleja un entorno de menor avance —e incluso caída— en los precios de los bienes y servicios producidos en Australia, lo que podría tener implicaciones para las expectativas de política económica y la valoración de la fortaleza real del crecimiento del PIB en términos nominales frente al PIB real.