El yen japonés se debilitó por encima de 156 por dólar el viernes, cotizando cerca de un mínimo de dos semanas mientras los inversores aguardaban la última decisión de política monetaria del Bank of Japan, con los mercados anticipando en términos generales una subida de tipos de interés. Los participantes del mercado también buscan orientación sobre la probabilidad y el ritmo de nuevos endurecimientos, a medida que las autoridades se enfrentan a una inflación y un crecimiento salarial al alza, junto con la presión del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, para un ciclo de subidas de tipos más agresivo.
En paralelo, la inflación subyacente de Japón se desaceleró al 1,7% en agosto desde el 1,8% de julio, su primera moderación en cuatro meses. Aun así, las expectativas de que las presiones sobre los precios puedan intensificarse en los próximos meses continúan sosteniendo una perspectiva restrictiva para el BOJ, mientras que las tensiones vinculadas a Oriente Medio incrementan aún más los riesgos inflacionarios.
A principios de este mes, el yen había subido a un máximo de siete meses, impulsado por las apuestas a un endurecimiento más contundente por parte del BOJ, la reciente intervención conjunta de Tokio y Washington y la perspectiva de un mayor retorno de capitales por parte de los inversores japoneses.